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Parque Natural Saja-Besaya

Espacio natural situado en la zona central de Cantabria, englobando las cabeceras del río Saja y sus afluentes, así como algunos valles laterales de la cuenca del Besaya, con una extensión total de 245 kilómetros cuadrados.

El Parque Natural incluye algunos de los mejores bosques de Cantabria, refugio de una valiosa fauna entre las que destacan ciervos, corzos, jabalíes, lobos, rebecos, diversas rapaces, algún oso pardo de forma ocasional, etc, sobresaliendo el Parque Natural por albergar los cantaderos de urogallo más orientales de la Cordillera Cantábrica.

Las dunas de Liencres

Este parque tiene 1.700 hectáreas, repartidas entre los municipios de Piélagos, Miengo y Santa Cruz de Bezana y aúna las maravillas del Parque natural de las dunas de Liencres y el Parque geológico Costa Quebrada.

Este Parque Natural se extiende en la línea de costa desde la Punta del Águila al oeste, en Miengo, hasta la Canal de Hoz, al este, justo en los límites entre los municipios de Santa Cruz de Bezana y Santander, incluyendo todos los islotes de ese tramo de litoral. Además, hacia el interior, el Parque incorpora la totalidad del Estuario del Pas y gran parte de La Picota o monte Tolío.

Valle de Soba

En el límite con las provincias de Burgos y Vizcaya, entramos en un territorio accidentado con varios puertos de montaña (Los Tornos, Portillo de la Sía y Lunada). El valle de Soba está configurado por más de una veintena de localidades que fueron surgiendo durante la Edad Media, probablemente gracias a la repoblación de los reyes astures en los siglos VIII y IX. La primera referencia histórica data de la fundación del monasterio de San Pedro y San Pablo de Asia, recogida en Santa María del Puerto (Santoña) en el 933.

Soba es un territorio rico en manifestaciones artísticas. Los monumentos más importantes son la iglesia parroquial de Rozas, la torre medieval de Quintana, el conjunto urbano de Asón y la gruta de El Covarón en Manzaneda y el «Becerral» en La Gándara.

Cabárceno

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno no es un zoológico convencional ni un parque natural. Es un espacio naturalizado por la mano del hombre, a partir de la belleza primitiva de su paisaje kárstico, sobre las 750 ha de una antigua explotación minera a cielo abierto.

En el Parque de la Naturaleza de Cabárceno la vida se desarrolla en el ambiente más natural posible para los animales que lo habitan. Salvo la alimentación que se les facilita, el resto de las actividades están marcadas por su casi total libertad e instinto. Prácticamente todos ellos desencadenan peleas y luchas en época de celo por el control de las hembras y desde luego, salvo el instinto de supervivencia, el resto de sus sentidos son tan salvajes como en su hábitat natural.

Nacimiento del río Asón

La Cascada del Asón (nacimiento del río Asón o Cascada de Cailagua) está situado en Soba, Cantabria, y forma una cola de caballo de más de 50 metros.

Es una visita obligada sobre todo en primavera y época de deshielo. El mejor lugar para admirar la gran cascada es el Mirador del nacimiento del Asón.

Esta comarca del Alto Asón es conocida internacionalmente por la calidad y cantidad de sus cuevas en la que existen unas 4000 cavidades catalogadas, de entre más de 9000 que existen en Cantabria, ubicándose algunos de los sistemas subterráneos más grandes de la región. Son famosas por sus yacimientos arqueológicos y sus pinturas prehistóricas cuevas como Covalanas, Cullalvera, El Mirón o La Haza.

Marismas de Joyel

El Parque natural de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel es un espacio natural protegido constituido por el estuario que forma el río Asón y las marismas de Victoria y Joyel. Su extensión es de más de 6.500 hectáreas e implica a los municipios de Ampuero, Argoños, Arnuero, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto.

Este conjunto de humedales es el de mayor importancia, en lo que a aves acuáticas se refiere, del norte de España, llegando a tener referencia de hasta 130 especies distintas, lo que lo convierte en el lugar perfecto para la observación de aves.

El Bosque de Secuoyas

La historia del bosque se remonta a los años 40 del siglo XX. Tiene una extensión de 2,5 hectáreas y cuenta con unos 850 ejemplares de Secuoyas de una altura media de 40 metros y un perímetro medio de los troncos de 2 metros. Se trata de un bosque de “secuoyas bebé”, ya que esta especie puede alcanzar más de 1.000 años y medir unos 115 metros de altura, como el ejemplar más alto con 115,55 metros llamado Hyperion, localizado en el Parque Nacional Redwood, al norte de San Francisco (California).

El bosque constituye un reducto de silencio y paz. Una red de senderos e itinerarios nos permite realizar pequeños recorridos y admirar su espectacularidad. El bosque de secuoyas de Cabezón de la Sal ofrece un placentero paseo donde el silencio, la luz y el ambiente que crean estos gigantes, tiene algo de “mágico”. Cuenta con un recorrido adaptado para personas de movilidad reducida, aparcamientos, merendero y un mirador desde donde recrearnos con la majestuosidad de estos árboles,

La verticalidad de las secuoyas nos empequeñece y obliga a mirar hacia arriba, con asombrados ojos, buscando un cielo que parece que se nos escapa entre sus frondosas capas.